viernes, 10 de enero de 2014

día 10

Hoy, como casi todas las mañanas, mi cuerpo se despierta cuando quiere. Antes de salir de la cama juego un poco con el móvil, miro noticias, miro el mail, el wasap, me hago una paja viendo youporn, me cuesta dar con el vídeo adecuado, no siempre me apetece lo mismo, pero al final encuentro algo que me recuerda a alguien, eyaculo, me limpio, me desperezo, permanezco unos minutos tumbado, desnudo, miro mi cuerpo, miro el árbol que roza con sus ramas mi ventana, miro el cielo, parece que hoy hará sol y nubes. 

Cuando me incorporo noto la tarima flotante en la planta de mis pies, quiero decir que soy voluntariamente consciente de su tacto, está fresquita, sonrío, meo, pongo música (Pastora) y me ducho. 

Cuando me ducho, me gusta dejar que el agua caiga sobre la nuca durante un rato, no me muevo, simplemente estoy ahí, mi mente piensa cosas, a veces se me ocurren grandes ideas, a veces no, luego me enjabono rápidamente y me aclaro bien. No es bueno utilizar mucho jabón, no es bueno destruir la capa grasa que protege nuestra epidermis de agresiones. Hace varias semanas que me ha dado por ponerme crema hidratante después de la ducha. Que yo sepa, mi piel no nota la diferencia, pero huele bien. 

No desayuno, me visto, miro mi rostro en el espejo, pongo caras,  canto, hago el tonto un rato y salgo de casa. 

Voy a Pinto a ver a Juan. Hace 3 años que montó una óptica y todavía no he ido a verla. Hoy es el día. Cojo el coche, pongo el gps del móvil y en 15 minutos estoy allí. Lo que me cuesta es encontrar aparcamiento. Cuando Juan me ve a través del escaparate me sonríe y me saluda con la mano. Está graduando a una mujer. Parece que todavía no necesita gafas, pero las necesitará, pásate dentro de 6 meses para hacerte una revisión, dice. Cuando se van los clientes nos damos un abrazo y hacemos mmmmmmmmmmmmmm. Sabía que vendrías, dice, ¿ah sí? digo, sí. Mmmmmmmmmmmm. Hablamos un rato, el trabajo, el amor, el futuro inmediato. Voy a dar una charla en la universidad, dice, qué bien, digo, sí tío, dice, joer, seguro que alguien se enamora de ti, digo. 

De vez en cuando entra gente, de vez en cuando suena el teléfono, de vez en cuando hay algún momento de paz. Es mejor que me vaya, estás liado, sólo quería verte un rato y ya. Vale, quedamos la semana que viene para cenar. Ok. 

De vuelta a Parla, me paso por la Biblioteca Municipal para ver a Carlos, pero me dicen que está de vacaciones. Aprovecho e investigo un poco lo que tienen. Cojo "Todo un hombre" de Tom Wolfe, "Un tranvía en SP" de Unai Elorriaga, "Zurita" de Zurita,  y un libro de Mestre que se títula algo de John Lennon. Leo un poco de cada uno. En Zurita descubro 3 poemas que me gustan y 20 que no, los que me gustan hablan de follar, en el libro de Mestre me aburren todos los poemas menos el primero, que en realidad no sé si es un poema del todo, pero no habla de follar. El libro de Tom Wolfe me gusta como empieza. El libro de Unai, que hace años me parecía muy bien escrito, muy bien contado, con gran estilo y eso, esta vez me decepciona, le veo fallos, o al menos, le veo cosas que yo escribiría de otra manera, por lo tanto, veo cosas que yo escribiría mejor.

Hay un momento en la vida de un escritor (siempre que te consideres como tal) en que empiezas a perderle el miedo a los libros, los libros sólo son libros y fueron escritos por pringadillos como tú, si Joyce no te gusta puedes decirlo, no pasa nada, si Dante te aburre es lógico y normal, si Unai Elorriaga escribe así algo que tu escribirías asá, puedes manifestarlo y tomarte una cerveza, puedes escribirlo asá, pues verle por la calle y decirle eh, Unai, así no tío, así no, y darle una palmadita en el hombro. Leo a hombres que son putos genios, y leo a hombres que son putos hombres. Pero ya no olvido nunca que leo a hombres. 

Y casi siempre me decepcionan. 

El día ha continuado sin imprevistos hasta ahora, me he preparado unos espaguetis, he bebido media litrona, he visto una peli y me he echado la siesta. Dentro de un rato he quedado para merendar. Escribo esto completamente a oscuras. Suenan las Variaciones Goldberg. Me llega un wasap. 

3 comentarios:

Aseret Blueminda dijo...

Haces exácamente la misma rutina que yo solo que tú al levantarte y yo al acostarme.
Me gusta con la simpleza que escribes, se deja leer muy bien, me pasaré más veces y... te invito a visitarme :)

Danilo T. Brown dijo...

:)

gracias

isabel bono dijo...

y a mujeres?
lees a mujeres?