Quiero recibir
mails y no abrir el ordenador doscientas veces para nada, recibir mails con
noticias buenas, con premios, con felicitaciones, con la novedad que es lo que
hace que me entren ganas de correr 20 minutos al día, agua mineral en la
nevera, quiero volver corriendo en los descansos y sentarme en el banquillo sin
que me duelan los músculos, mis huesos, mis discos intervertebrales como
nuevos, quiero el sol por la ventana los domingos, quiero ir a trabajar
descalzo, empujar el bote y remar, quiero decir que mires a la cámara, que
sonrías, vas a comerte el mundo, te lo vas a comer, qué haces cuando salgas?
quiero ser enterrador, utilizar la pala, decir amén padre, amén, y darme la
vuelta a toda prisa porque llueve, quiero ir a un café a hablar, sentarme junto
a la barra, la barra del café es la verdad, es la suerte de poder llegar más
tarde a casa, hablar, soltarlo todo, hacer la digestión, aclararme la voz y las
ideas. Quiero ser como un actor famoso, como un pintor famoso, quiero ser como Mozart, quiero ser como Jerry Maguire.
miércoles, 30 de noviembre de 2011
martes, 29 de noviembre de 2011
cosas que no he querido hacer
Aclararme la voz. Todo se va quedando vacío, quiero
decir la casa, quiero decir los armarios, el cuadro de la pared, algunos
cajones. Cada día soy más delgado e inseguro, una camisa menos, el cesto de la
ropa sucia por la mitad, la mesita de noche completamente limpia. Qué se supone
que hago ahora. Cortar la luz, el agua, el gas, limpiar bien el suelo con pelos
y arena de gato, entrar en las habitaciones y mirar cómo me voy quedando solo,
cómo la mudanza empieza sin mí, los destornilladores, los libros de arte. Tapar
con aguaplás los agujeros es como entablillarte un brazo, ya nada quedará
exactamente como estaba, es la desnutrición, andar por la calle mirando al
suelo, creo que nunca he mirado tanto al suelo, pero mirar al suelo es la forma que tenemos de vivir con los pies fríos, quiero decir sin fuerza, quiero
decir con un fuerte dolor en la zona lumbar.
lunes, 28 de noviembre de 2011
cosas que quiero hacer 4
Quiero tomar lácteos, azúcar, huevos, hamburguesas y
pan de molde, quiero comprar ropa en Zara para ir a pasear por los pasillos,
quiero el perfume Dolce & Gabana de esa chica rubia de la tele, love love
love, quiero un vestido blanco, quiero el frigorífico lleno de yogur activia de
Danone, quiero unas medias de lana para dormir, un sombrero de paja en el
desierto, quiero un descapotable con seguro a todo riesgo, quiero vivir en lo
más alto de una torre de tres plantas, mirar por la ventana y ver la luz y
chimeneas, y un hospital civil, y el ruido de los coches, y una iglesia roja y
amarilla, quiero unos dientes luminosos para sonreír mientras hago posturitas,
quiero que mi vida brille en la oscuridad, quiero viajar en tren
constantemente, de aquí a allí, conocer el mundo desde la ventanilla, quiero
meterme en la cama y dormir de golpe, sin pensar, quiero tener un gato,
llamarlo Rodolfo y decir miau, el gato al sol, el gato cortándose las uñas, la
alergia del gato porque suelta pelo, quiero que alguien me diga lo que hay que
hacer en estos casos.
domingo, 27 de noviembre de 2011
cosas que quiero hacer 3
Eso de casarse y tener hijos, cómo es eso de
casarse, rasca y gana. Quiero tener un hijo azul como un pitufo que le diga a
su abuelo que le compre una escopeta, un hijo que trepe las fachadas de
ladrillos y le pegue patadas a las mascotas y a las muñecas de su hermana.
Quiero llegar muy tarde a casa y que mi hijo se esconda en su dormitorio porque
me tiene miedo, quiero beber vino mientras veo la tele y mi mujer me hace la
cena, mujer, hazme la cena, y mi hijo, mujer, dónde está ese niño azul como un
pitufo, hola hijo, qué has hecho hoy, has estudiado? has jugado y has ganado?
Mi hijo será inteligente y será poeta y leerá libros y sacará al perro a pasear
durante horas y no sabrá qué hacer de vez en cuando. Mi hijo se parecerá a mí en
casi todo, tendrá miedo a morir, tendrá miedo al dolor, mi hijo tendrá miedo a
mirar hacia delante, el horizonte es algo horrible, siempre he preferido la
línea recta del marco de la puerta y un cajón pequeño lleno de cubiertos,
abrelatas, servilletas de tela. Me gusta partir nueces con las manos. Quiero que mi familia sea feliz, quiero tener
ácido úrico y una cesta con las medicinas. Quiero que mi hijo se parezca a mí,
lo deseo con todas mis fuerzas, un hijo azul con pantalones cortos, un hijo que
se proteja del entorno como una cochinilla, y mi hijo beberá cerveza y vino y tónica
con ginebra y coñac, mi hijo que debería ser ingeniero como su padre, se dormirá también a las 3 de la mañana, tumbado
en el sofá. Quiero que mi boda no sea el día más feliz de mi vida, bastante
tengo con haber llegado aquí, casi no necesito pastillas, mi hijo sabrá que su
padre lo quiere, lo sabrá, alguien, algún día, intentará explicárselo.
miércoles, 23 de noviembre de 2011
cosas que quiero hacer 2
por ejemplo subir en ascensor 33 pisos, por ejemplo dormir 4 horas cada noche y vivir lleno de energía, que la energía en mi cuerpo fuera algo así como metal de cuchara, madera de pupitre, algo así como el verde intenso de un rotulador, me gustaría tumbarme en un cesto lleno de ropa limpia, tumbarme sobre el cuerpo de una ballena y escuchar. Quiero leer varios libros buenos al día, entender las películas en blanco y negro, apreciar eso de la fotografía, eso de los planos, eso que te hace quedar bien en la cola del cine y sobre la mesa del café, calcular sumas y restas sin pensar, el mínimo común múltiplo, los números primos, lo que de verdad quiero hacer es vivir en lo más simple, taparme con algo de cartón, despertarme con el ruido de los coches, la paciencia de sentarme en los escalones de una iglesia y ver qué pasa. Quiero morir de viejo, cuando iba al colegio, si me encontraba una tuerca en la calle, la apretaba en mi puño y pedía un deseo, luego la lanzaba tan lejos como fuera posible, la tuerca se encargaría entonces de que mi deseo se cumpliera y siempre pedía el mismo deseo, morir de viejo, no pedía vivir feliz, no pedía tener salud, no pedía dinero, ni la paz mundial, para mí llegar a viejo era la máxima expresión de una buena vida.
martes, 22 de noviembre de 2011
cosas que quiero hacer
Quiero hacer algo por lo que algunos periodistas me llamen por teléfono, que me hagan fotos y digan qué bueno, joder, es muy bueno, que las muchachas me miren con ganas de acostarse conmigo y los muchachos me miren con ganas de acostarse conmigo, que los transeúntes con los que me cruzo por la mañana me señalen desde lejos y digan oh, sí, ah, mira, eh, y yo les miré a través de mis gafas de sol y el reflejo de los flashes, se oye clic clic de vez en cuando, alguien me da la mano cuando paso, alguien me abre la puerta cuando llego, alguien me susurra al oído una respuesta, sí, soy yo, alguien me pone una hoja en blanco a 40 centímetros de la cara, cojo un boli, firmo, gracias, tengo que irme, es una alegría estar aquí, sois muy amables. Quiero escribir poesía moderna, que me editen en libros de tapa dura, que sean verdes por fuera, quiero ir a la India para poder decir que he ido a La India y que todo allí fue maravilloso y terrible, que me encontré a mí mismo, que volveré, quiero ir a Nueva York, quiero ir a Alaska como Christopher McCandless y que alguien dentro de 50 o 70 años haga un video juego sobre mí.
lunes, 21 de noviembre de 2011
material world
Ahora todo el mundo es diseñador, si tienes entre 18 y 25
años y te paran por la calle, tienes un 90% de probabilidades de ser diseñador (o
fotógrafo), probablemente no te pierdas ni una fiesta, y escuchas música que
todavía no existe. A veces me pregunto qué es eso de ser diseñador, ¿seré yo
diseñador y no lo he descubierto todavía? Me miro en el espejo, me dejo
flequillo y gafas de sol, me pellizco, combino la ropa según me da y compro en
H&M sin que se enteren mis amigos, por favor, por favor, tal vez, mirar el
mundo sea una forma de diseñar, el ojo como herramienta de trabajo, haciendo caso a Heisemberg tiene que ser así,
el observador influye en el sistema observado, miro las paredes, miro las
mesas, miro los corpiños e influyo en ellos, es normal que no te salude, camino
concentrado influyendo en mi entorno, el aire se adapta a mi figura y al vuelo
de mi bufanda, probablemente no te oiga si me gritas, estoy escuchando lo
último de un amigo que también diseña, el iPod y yo, ningún sonido es para mí
si no es .mp4, miro y cambio y redecoro y adapto y pongo y quito lo que sobra y
adelgazo para que mi cuerpo encaje en las butacas. Soy así, mi pelo y esta
lámpara de pie lo dicen todo.
domingo, 30 de octubre de 2011
sobre cómo titular poemas, cosas que me interesan, Alberto Olmos, Busan, Reikiavik, Oslo, la milimetría literaria y Tao Lin
Hace poco, al final de esta entrada dije que escribiría un post sobre esas cosas que me interesan y me impulsan a escribir. Creo que lo que me interesa desde el punto de vista literario cada vez es menos literario, cada vez es menos interesante para la humanidad. Pero no hay remedio, uno tiene que tirar por donde le pica y si fracasa al menos habrá sido sincero, puro, eso del artista con mayúsculas.
Lo primero que quiero decir, es que no tengo un gran bagaje cultural, no sé razonar o argumentar de manera convincente practicamente nada, lo que me gusta, lo que me mueve, lo que me despega el culo del sofá, tiene que ver más con las sensaciones que con las ideas. Intuiciones, lado derecho del cerebro, ya sabes.
Por ejemplo, el título de mis poemas. Cada vez es más común en mí, a la hora de titular mis poemas, poner algo que no tiene nada que ver exactamente con lo escrito, algo que encuentro en medio del folio, una frase que leo de repente, lo que veo sobre la mesa o en la tele justo cuando estoy pensando ¿cómo mierdas lo título?, es como una especie de juego, me divierte no decir lo que se supone que hay que decir y que luego cada uno interprete lo que quiera y sea feliz. Esto está relacionado, digo yo, con el sinsentido de las cosas que nos empeñamos en clasificar y comprender y no en aceptar y apreciar que son como son y no tienen por qué tener un mensaje oculto. Aunque lo tengan.
Decir, en segundo lugar, que me interesan las pequeñas cosas no sería decir mucho, pero es que a mí ya no me apetece escribir sobre el amor, sobre el dolor, la muerte o el crudo invierno ¿de verdad a alguien le sigue apeteciendo leer sobre las grandes sensaciones de vacío o dolor?. Mi vida, está determinada por otras cosas, y es aburrida. Leo revistas de tendencias, me inquieta la forma de vestir de las personas, veo una foto de una ciudad cualquiera y me pregunto de manera insistente y feroz cómo sería vivir allí, pero no me lo pregunto de pasada, sino que dedico tiempo a imaginármelo, es algo que me gusta, pensar que cambio mi vida actual por la un campesino en Nepal, o que empiezo a vivir en Oslo, con esos tejados a dos aguas, las ayudas del gobierno, el frío intenso. La estética del entorno es algo tremendamente importante, me duele asomarme a la ventana y ver esta ciudad horrorosa hasta el espanto (Málaga, salvo casco antiguo y Limonar-Pedregalejo) y sin embargo, no sé por qué, me apetece irme a vivir a un bloque colmena como los de Busan, que tampoco es lo más cool del mundo:
![]() |
| Bloque de viviendas de la ciudad de Busan |
Vivir en un sitio así, tiene el encanto del anonimato, miras hacia arriba y dices ahí vivo yo, soy un hombre de mi siglo, no soy nadie, veo la tele, juego a videogames, procuro llevar siempre algo de marca y me alimento de productos embasados. Morir de cáncer será algo habitual. Por otro lado, Oslo o Reikiavik también son lugares donde me sentiría feliz. Pero ahora no me apetece explicarlo más.
Por eso me gusta la poesía que no tiene demasiadas pretensiones, por eso me gustan las novelas que no van de novelas. Ya me estoy cansando de escribir y de explicarme. Un señor que se llama Alberto Olmos critica que en algunas novelas se nos muestre cómo el personaje abre la nevera, se prepara un sandwich, pone algo de música, se sienta unos segundos mientras espera a que hierva el agua, etc. Muy bien, pues esas son las cosas que me gustan, opino lo contrario que Alberto Olmos. Tengo un elevado concepto de la escritura de este señor, sin embargo el único libro que me gusta de todo lo que ha escrito es Trenes hacia Tokio, precisamente porque es un libro donde pasa de contarnos grandes historias y se centra en la milimetría de lo que ocurre, nadie aparece de pronto y nos asesina, nadie, ni siquiera el escritor, pretende demostrar que sabe escribir muy bien, la gran novela, cosa que en el resto de sus obras (por ejemplo la última, Ejército enemigo) intenta hacer y cansa. Nunca he leído nada mejor que la serie de los unos y los ceros que Alberto Olmos escribió en su blog durante un tiempo (ahora no la encuentro, creo que la borró) y sin embargo, su última novela es un artefacto acartonado que pierde el interés en la trama y en el "lenguaje de escritor" que mete todo el rato sin saber por qué.
Por esto mismo me gusta la poesía de Tao Lin. Alguien cuyos poemas tienen títulos tal que:
"si un camión me diera un pequeño golpe esta noche, por mi ok"
"cosas que quiero hacer hoy"
"Enero, Febrero, Marzo, Abril, Mayo, Junio, Julio, Agosto, Septiembre, Octubre, Noviembre"
"Apreciarme por todo lo bueno que he hecho en el pasado"
"Cosas que me has enviado por email"
digo, que alguien que titula así sus poemas, despierta todo mi interés. Y a la mierda con Shakespeare.
miércoles, 26 de octubre de 2011
un poema de Tao Lin
Hoy, después de mucho esperar, he podido comprar los dos libros de poemas de Tao Lin: "you are a little bit happier than i am" y "Cognitive-Behavioral Therapy". He empezado por el primero, os traduzco un poema al azar, el primero que he leído al abrir el libro por la mitad. No es su mejor poema, pero nos hacemos una idea de su estilo, sencillo, directo, un poco chorra, algo así como escribir poesía sin fliparse y sin literaturizarse. A mí me gusta.
ODIO EL MUNDO Y NO SOY INMADURO
mi libro favorito
no es el club de la lucha
no escucho death
metal o limp bizkit
no tengo catorce
años
no adoro a satán
no odio a dios
no voy por ahí
diciendo que nada tiene sentido
no actúo como si
fuera un personaje de una novela de breat easton ellis
pero voy a morir
y también las mamás
y los papás de todo el mundo
y mi cerebro no
encajará en la calavera de otra persona
y nadie inventará
nunca una máquina del tiempo
y si se me
concedieran tres deseos
sería incapaz de
dormir
y me sentiría como una
mierda todo el rato
finalmente desearía
no haber tenido tres deseos
entonces me
sentiría engañado y querría esos deseos otra vez
y desearía un
millón de deseos
pero el genio
diría, “no puedes hacer eso; va contra las reglas”
y yo diría, “qué,
acaso trabajas en un burguer king o algo; piensa por ti mismo”
y le metería un
puñetazo al genio en la cara
y mi puño
atravesaría su cara
y el genio se
reiría de mi
y más tarde, un año
después, contactaría visualmente con el genio, en un parque
y apartaría mis ojos salvajemente (la traducción es mía, pido disculpas)
Esto es lo que dice Tao Lin al respecto de este poema en su blog:
"I wrote this and some other poems in this book in order to read them out loud at an opium magazine reading. I knew I would be reading them out loud so I didn't want to say anything I couldn't defend, couldn't explain, or that didn't explain itself explicitly, directly, and clearly, so that five year olds in the audience could understand and so that people wouldn't come up to me asking what the poem was about and so that I wouldn't feel pretentious".
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