miércoles, 5 de diciembre de 2012

bar moderno

lo primero es decir que no tengo nada que decir, que escribo por escribir, que muevo los dedos y bebo un chocolate caliente y hay dos monedas sobre la mesa. hay una plantita en un jarrón, hay 5 chicas con portátil, hay un camarero con la barba muy larga, como un rabino o un mesías, es el camarero más moderno del raval, seguro que debajo de su camisa a cuadros lleva tatuajes cojonudos. seguro que no le gusta dormir solo. seguro que ha leído la biblia y tiene pasajes subrayados. las chicas son rubias y hablan en inglés, los chicos van despeinados y dejaron de fumar hace ya tiempo. la ropa en general es sencilla, bien combinada, casual, nadie lleva tacones, nadie lleva anillos dorados. los platos y las tazas son de color rojo. una chica con bufanda mira por la ventana mientras su novio con barba le dice algo, hablan de lo bonito que es el bar, hablan de lo felices que somos todos aquí, nos gusta el bar, nos gustan las sillas y las mesas, nos gusta el color amarillo de ese espejo. 

el chico despeinado de mi derecha escribe con un pilot azul sobre un taco de folios, está haciendo un esquema, tiene un estuche para los lápices y un iPhone. yo no tengo un iPhone, yo no tengo estuches para lápices, yo no hago esquemas, yo no escribo en papel. el chico despeinado y yo no nos parecemos en nada, salvo en que intentamos ser felices en el mismo bar, la chica que miraba por la ventana y su novio nos meten en el mismo saco, míralos dicen, míralos, y se levantan pero entonces la camarera que habla inglés les trae un croasán y vuelven a sentarse, míralos. aunque esto es un bar moderno, los camareros son lentos. cada cosa requiere su tiempo aquí. el café, el croasan, los huevos revueltos, la sonrisa mientras te toman nota, gracias, no gracias a ti, recoger las migajas de las mesas, la pizarra que dice caravelle 31 zona wifi. tengo frío en los pies. tengo frío en las piernas. miro hacia la calle y veo pasar un señor mayor empujando un carrito. ahora una chica con una capa roja. sigo escribiendo sin tener nada que decir.

2 comentarios:

Carlos Pérez dijo...

Bueno todos tienen un Café Gijón, aunque lo del Iphone supongo que será en ese preciso instante

Musa dijo...

Manolo, pídele el Iphone a los reyes. Pero el 5 y me cuentas lo de las panorámicas. Que te juro por lo más sagrado que tengas que no son los padres.

Que son Visa Electron, Mastercard y American Express. Y quieren jugar contigo.