miércoles, 6 de abril de 2011

domingos

Mi ojo izquierdo, llamado Danilo T. Brown,
es un fanático de los domingos.
Madruga, parpadea como un reloj,
se viste, me visto, nos vestimos.

El aire de los domingos es ligero y amarillo
como una barra de pan.

Salgo a la calle,
compro el periódico,
pido café con churros,
me santiguo.

La prensa dominical cruje en mis manos
como un pastel de hojaldre.
Mi ojo izquierdo devora titulares,
columnas de opinión, anuncios, crónicas.
Letra caliente y recién hecha.

Pastillas para la tos.

Mi ojo izquierdo vive los domingos religiosamente,
porque el domingo, bendito sea,
es sagrado como una cucharilla de metal.

Me arrodillo, junto las manos.

Cuando estoy en casa escucho el ruido que hacen los vecinos,
los muebles, las voces, un plato que se cae.
Es el ritmo tranquilo de los días de fiesta.
Mi ojo se divierte, escucha, se entusiasma,
mira las musarañas porque es lo que hay que hacer.




nota: este poema, como el anterior, pertenecen al libro "un ojo izquierdo llamado Danilo T. Brown" inédito hasta que algún editor caritativo tenga a bien publicarlo.

2 comentarios:

Vanity dijo...

Danilo, gran nombre para personalizar/personificar a un ojo. Los domingos y mis ojos nunca se han llevado bien, por ello siempre uso gafas de sol. La buena vida, churros, terraza, periódico (sección de horóscopo).

Un abrazo,

VD

Odal Orto dijo...

Con el paso del tiempo sigue pareciendo recién escrito, así que debe de ser bueno. ;-)